SINDROME METABÓLICO

Es un trastorno que a menudo incluye inflamación de vientre, hipertensión, colesterol deficiente e hiperglucemia, según un nuevo estudio. El síndrome metabólico, que no es una sola enfermedad sino un conjunto de problemas de salud, fue identificado por lo menos desde la década de 1920, aunque a lo largo de los años se le han asignado distintas denominaciones.

Aunque los expertos dicen que todo podría ser causado por una combinación de genes y estilos de vida, éstos últimos, entre los que se incluyen el exceso de comida y la falta de ejercicio, probablemente son los factores más importantes.

El síndrome metabólico aumenta en gran medida el riesgo de la diabetes, los ataques cardíacos y la apoplejía. La definición del mal podría ayudar a los médicos a identificar y tratar pacientes mediante el control del peso, de la alimentación o un aumento en el ejercicio, así como el suministro de medicamentos para la presión sanguínea o el colesterol.

SINTOMAS

- Cintura de por lo menos 101 centímetros entre los varones y 89 entre las mujeres;
- Niveles de triglicéridos - grasas circulantes en la sangre- de por lo menos 150 miligramos por decilitro;
- Niveles de DHL inferiores a los 40 mgs en los varones y menos de 50 mg en las mujeres;
- Presión sanguínea de por lo menos 135/80;
- Por lo menos 110 mgs de azúcar en la sangre.

TRATAMIENTO

1) Se recomienda la utilización de planes nutricionales más intensos lo que supone una dieta con un consumo menor de grasas saturadas y colesterol. Las nuevas pautas incluyen ingestas diarias de menos de 7 % de calorías provenientes de grasas saturadas y menos de 200 mg. de colesterol presente en los alimentos que integran la dieta. También fija en el 35 % la proporción de calorías diarias provenientes de la grasa total; de esa cifra, la mayoría debe ser provista por grasa insaturada, que no eleva los niveles de colesterol. Se promueve también el consumo de alimentos que contienen estanoles y esteroles (como algunas margarinas y aderezos de ensaladas) o que son ricos en fibra soluble (como granos, legumbres y muchas frutas y verduras).

2) Se acentúa la necesidad del control del peso y de la actividad física, que en conjunto con los planes nutricionales supone la adopción de nuevos estilos de vida. Las evidencias indican que la actividad física y el control del peso aumentan las posibilidades de reducir los niveles de colesterol "malo" y de aumentar el colesterol "bueno".

3) Identificar el síndrome metabólico de factores de riesgo asociados a la resistencia a la insulina, que frecuentemente ocurren juntos e incrementan el riesgo de eventos coronarios. El síndrome incluye factores como la acumulación de grasa abdominal, presión sanguínea elevada, triglicéridos elevados y niveles bajos de colesterol "bueno".

4) Tratamiento más agresivo para triglicéridos elevados, ya que las evidencias lo asocian significativamente con el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular. El tratamiento supone control de peso y actividad física y, cuando el profesional médico lo considere necesario, la utilización de medicamentos.

5) Desaconsejar el uso de terapias de reemplazo hormonal como alternativa a las drogas utilizadas para bajar los niveles de colesterol. Los estudios existentes no han demostrado que estas terapias reduzcan el riesgo de eventos coronarios o de muerte en mujeres postmenopáusicas que sufren un infarto.